LA LEY DE DIOS EN UN MUNDO MODERNO
TRADUCCIÓN RESUMEN PARCIAL DEL LIBRO
"GOD´S LAW IN THE MODERN WORLD" POR KENNETH GENTRY, JR.
TRADUCCIÓN RESUMEN PARCIAL DEL LIBRO
"GOD´S LAW IN THE MODERN WORLD" POR KENNETH GENTRY, JR.
INTRODUCCIÓN
Como introducción quiero establecer la definición de un término importante en el tratamiento de nuestro tema. Es la palabra "teonomía". Es una palabra que prestamos del griego; la unión de dos palabras, "theos" que significa Dios, y "nomos" que significa ley. Entonces "teonomía" significa "Ley de Dios." En su aplicación más amplia significa la posición de la ética cristiana que sostiene que la Palabra de Dios determina lo que es bueno y lo que es malo en toda área de la vida humana. En cambio en su uso más estrecho señala a la justicia y la práctica del código civil de Moisés para la aplicación moderna.
DISTINTIVAS DEL PENSAMIENTO TEONÓMICO
En resumen, las distintivas de la ética teonómica son por lo menos seis. La teonomía sostiene que la Ley del Antiguo Testamento (muchas veces llamada "la Ley de Moisés", pero en sí es más amplia que ese código) es:
1. vigente, (a saber, que estamos obligados obedecerla para nuestra santificación; y
2. pertinente, (en todo, lo que nuestro Señor hace es gobernado por toda sabiduría y todo conocimiento, haciendo así a Su Palabra, la práctica para todo tiempo y aplicable a todas las situaciones),
3. cuando interpretada correctamente (tomando en cuenta el significado total, el propósito y la situación del intento original de las varias leyes individualmente consideradas), y
4. correctamente aplicada (el flujo de la historia de redención debe ser tomada en cuenta y los preceptos y principios del Nuevo Testamento deben ser dados su significado total),
5. entonces, los detalles de la Ley son esenciales a guardar la Ley (ellos forman una parte esencial de la Ley, como partes de un total), y
6. son destinados ser igualmente observados por el hombre en el nivel personal, social, y civil de la existencia humana.
Esto es, en pocas palabras, la ética teonómica a que se subscribe los evangélicos de la Iglesia Reformada. A continuación vamos a aplicar la Ley de Dios al mundo moderno en que vivimos.
I. LA ESENCIA DE LA LEY DE DIOS
A. La Naturaleza de la Ley
1. La Ley representa la presencia de Dios. "Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte Sinaí, dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios" (Ex. 31:18). Ver también Ex. 32:16; Deut. 4:13; 9:10; 10:4. El origen singular de la Ley, como el del alma de Adán, sugiere su carácter santo.
2. La Ley descansa en el mismo corazón de Nuevo Pacto, (Jer. 31:31-33). El Nuevo Pacto fue puesto en vigencia con la institución de la Cena del Señor (Lucas 22:7-20). Nosotros vivimos bajo la administración del Nuevo Pacto de redención y somos recordados de esto cada vez que participamos en la Cena del Señor.
3. La Ley refleja el carácter de Dios. Cuando nosotros contemplamos a las citas bíblicas que describen el carácter de la Ley de Dios, descubrimos que los mismos atributos morales aplicados a ella son usados en referencia al Ser de Dios. Dios es bueno, (Mr. 10:18; Sal. 143:19); la Ley es bueno, (Deut. 12:28; Sal. 119:68; Ro. 7:12,16). Dios es santo, (Is. 6:3; Ap. 15:4); la Ley es santa, (Nú. 15:40; Ro. 7:12). Dios es perfecto (2 Sam. 22:31; Sal. 18:30; Mt. 5:48); la Ley es perfecta, (Sal. 19:7; Sgt. 1:25). Dios es espiritual (Jn. 4:24); la Ley es espiritual, (Ro. 7:14). Dios es justo, (Deut. 32:4; Esdras 9:15; Sal. 116:5); la Ley es justa, (Deut. 4:8; Sal. 19:7; Ro. 8:4). Dios es recto (Sal. 25:8; Sal. 119:137); la Ley es recta, (Sal. 33:4; Sal. 19:8).
B. El Propósito de la Ley
1. La Ley define el pecado. La Ley es esencial a nuestra lucha contra la maldad porque define el pecado. "Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley" (1 Jn. 3:4). Ver Romanos 5:13; 7:7.
2. La Ley convence del pecado. Con la predicación de la Ley sigue la convicción del pecado, en que la Ley expresamente lo prohíbe y lo juzga. En señalar al pecado, la Ley mueve al corazón, trayéndolo al conocimiento de la consecuencia mortal de la desobediencia, (Ro. 7:7,9,11; cf. Santiago 2:9).
3. La Ley condena la transgresión. La Ley también lleva consigo la sanción de la infracción de la misma, claramente mostrando las consecuencias destructivas de la conducta de desobediencia, (Ro. 4:15; Stg. 2:10; Gá. 3:10; Deut. 11:26, 28).
4. La Ley conduce a la gente a Cristo. En que la Ley juzga severamente al pecado, dejando a los hombres expuestos a la ira de Dios, y que la Ley no puede salvar, lo conduce al hombre a Cristo. "De manera que la Ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe" (Gá. 3:24; cf. Ro. 7:10).
5. La Ley restringe a la maldad. Cuando la ley es correctamente comprendida y temida, tiende ejercer un poder de restricción sobre los hombres. Cuando es reforzado públicamente tiende reducir a la actividad criminal por su amenaza de castigo. Por ejemplo, "No matarás" es respaldado con la sanción, "El que hiere a alguien, haciéndolo así morir, él morirá" (Ex. 21:12. Cf. 1 Tim. 1:8-11; Sal. 110:11).
6. La Ley es guía en la santificación. La Ley no tiene el poder de santificar; eso es el ministerio del Espíritu Santo en Su operación por medio del evangelio. Pero la Ley revela el patrón ordenado por Dios de la conducta recta y entonces provee el estándar objetivo para el cristiano lleno del Espíritu para que sepa lo que Dios espera de él. (Cf, Romanos 8:3-4).
II. EL SEÑOR JESUCRISTO Y LA LEY DE DIOS
A. Cristo Expresamente Afirmaba la Ley
1. Esta verdad es claramente enseñada en Mateo 5:16-20. Cuando Jesús dice, "no penséis que he venido a abolir la Ley" (v. 17) Él ocupó palabras de contraste; "abolir" en el griego es una palabra que significa "destruir totalmente, desmantelar." En contraste con abolir es la palabra "cumplir."
a. "Cumplir" que el Señor usa aquí no puede implicar "vivirla y completarla hasta deshacerse de ella." Siendo que la palabra está en contraste con "destruir" sería equivocado pensar que el Señor significaba que Él cumpliría la Ley para luego deshacerse de ella.
b. La palabra "cumplir" es "confirmar o establecer" como lo encontramos en Romanos 3:31: "Luego, ¿por la fe invalidamos la Lay? ¡De ninguna manera! Mas bien, confirmamos la Ley." La confirmación de la Ley es ciertamente un concepto Nuevo Testamentario según Pablo.
2. "Cumplir" puede significar también "llenar a la medida." Esto indica la restauración a su significado verdadero, en oposición a las distorsiones de parte de los Fariseos.
3. Llegamos a la conclusión que Cristo enseña que la Ley (específicamente el Antiguo Testamento) tiene vigencia hoy día pues termina diciendo en el versículo 20, "por tanto, os digo que si vuestras justicias no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." En otras palabras los fariseos habían elaborado un sistema de leyes (la justicia es determinado por el cumplimiento de leyes) en términos de su propio pensamiento de tal manera que ellos vaciaron la Ley de Dios de su significado verdadero, poniendo énfasis en la letra y no en el espíritu de la Ley. Jesús advierta que guardar la Ley de esta manera no satisface las demandas de Dios, y si alguien quiere entrar en el reino de los cielos, gozar de la salvación, será por medio de una justicia que supera la justicia de los fariseos. Por esto Jesús vino a restablecer a la Ley de Dios a su intención divina original. (Ver el Salmo 19:7-11).
B. Cristo Enseñó Enfáticamente la Pertenencia de la Ley
El Señor reprochaba los fariseos por cuanto ellos se preocuparon por guardar las estipulaciones de la letra, las pequeñeces de la Ley, y en hacer así descuidar de los asuntos más pesados de la Ley, la justicia verdadera, (Mt. 23:23; cf. Mr. 7:1-13). Jesús enseñó que la Ley es cumplir la Regla de Oro en servicio a Dios y a los hombres, (Mt. 7:12). El enseñó que el amor es definida por la Ley, (Mt. 22:36-40). El amor no es un sentimiento o acción indefinible. Es la acción obediente definida por la crítica de la Ley ordenada por Dios.
C. Cristo Sostuvo la Función Civil de la Ley
Aun uno de las leyes más comúnmente mal usada hoy en contra del punto de vista teonómico fue sostenido por Cristo. Es la ley que demanda la pena de máxima de la muerte sobre crímenes incorregibles. Anu los padres de familia de hijos peligrosos debían de entregarlos a las autoridades civiles para su castigo capital, (Mt. 15: 3-6; cf. Exodo 21:17; Lev. 20:9). Obviamente este es el hijo que es mayor de edad y se ha convertido en una amenaza para la comunidad por su actividad criminal, (Deut. 21:18-21). No es el niño de 10 años que no hizo su tarea de limpiar su cuarto. El hijo aquí es aquel que ha convertido en enemigo y maldición para sus padres. Lo que pensamos de esta ley inicialmente, debemos recordar que nuestro Señor Jesucristo lo confirmaba. Si Cristo confirmaba la vigencia de ésta ley confirmaba la vigencia de TODA la Ley.
D. Cristo Guardó Perfectamente a la Ley
La Escritura enseña que Cristo vino para guardar la Ley. "Entonces dije: He aquí vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; de hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu Ley está en medio de mi corazón" (Sal. 40:7-8). De hecho, El nació bajo la Ley (Gá. 4:4). Así que guardó la Ley en detalle en Su vida personal (Mt. 8:4; 17:24; Mr. 11:16-17).
1. Porque la naturaleza del pecado es la transgresión de la Ley, Cristo fue sin pecado porque guardó perfectamente a la Ley. Así que Él pudo decir: "¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado?" (Jn. 8:46; cf. 1 Jn. 3:4; Jn. 15:10). De esta manera, Él es nuestro ejemplo perfecto de guardar la Ley, (ver 1 Jn. 2:4-6).
2. Seguir a Cristo y guardar a Sus mandamientos son sinónimos, según el Apóstol Juan.
E. Cristo Nos Salvó en Términos de la Ley.
El Señor murió en términos de la Ley por nosotros. El vino a "redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos" (Gá. 4:5; cf. Col. 2:14; Heb. 9:22). De hecho, su muerte eternamente acentuaba la necesidad por y la vitalidad de la Ley. La Ley no pudo ser puesto a un lado, aún para la causa de Cristo. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Ro. 8:32; cf. Heb. 9:22-26). La fe, entonces, confirma la validez de la Ley, (Ro. 3:31). Si la Ley no pudo ser puesto a un lado para escatimar al Hijo de Dios, ¿cómo podemos suponer que la Ley puede ser puesto a un lado en la era del Nuevo Testamento? Es el estándar de la rectitud de Dios, Su justicia; la brecha en la cual trae la condenación. La Cruz es un testimonio eterno de la justicia de y la validez continua de la Ley de Dios.
III. EL NUEVO TESTAMENTO Y LA LEY DE DIOS
A. La Unidad de la Escritura Supone la Continuación de la Ley
La Palabra de Dios nos revela una ética unificada y recta. "La Escritura no puede ser quebrantada" (Jn. 10:35). "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" 2 Tim. 3:16-17). El manual del Cristiano para vivir en santidad es "toda Escritura."
Toda Escritura—no solamente el Nuevo Testamento—es dada para que el cristiano pudiera ser "completo" y "enteramente" equipada para toda buena obra. Interesantemente, 2 Timoteo es el último libro escrito por Pablo y es probablemente el último libro que fue escrito del Nuevo Testamento.
B. El Nuevo Testamento Expresamente se Confirma la Ley
1. Una de las virtudes cristianas más nobles es la fe. Es un instrumento de la justificación ordenado por Dios. La provisión afable de Dios de la salvación es muchas veces dicho que abroga a la Ley de Dios hoy en día. Sin embargo, Pablo, el gran Apóstol de la Fe, nos dice que la fe confirma a la Ley. "¿Por la fe invalidamos la Ley? ¡De ninguna manera! Mas bien, confirmamos la Ley" (Ro. 3:31).
2. Pablo, quien es conocido en el Nuevo Testamento como el Apóstol a los Gentiles y a los no circuncidados, (Ro. 15:16; Gá. 2:9; Ef. 3:8), sin embargo, sostuvo la Ley de Moisés "Judaica" como un ideal ético para el pueblo de Dios. Cuando el escribió a la iglesia en Roma, él escribió a una iglesia Gentil (Ro. 1:13; 15:12; 16:4). "De manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.....Sabemos que la Ley es espiritual" (Ro. 7:12, 14). Y esto fue escrito en la era del Nuevo Pacto, la dispensación de la gracia.
C. Los Maestros del Nuevo Testamento Ocupan a la Ley en Sus Enseñanzas
1. Cristo basó Sus Enseñanzas en la Ley. Cristo no vaciló en basar Sus enseñanzas sólidamente en el Antiguo Testamento, incluyendo las obligaciones morales de la Ley. "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?" (Lucas 10:26). Debemos recordar Mt. 7:12 también; "Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues es la Ley y los Profetas" (ver también Mt. 12:5; 19:4; Lucas 10:;26; 16:17, 20-30; Jn. 8:17.
2. Aun las detalladas leyes de pleito son citadas como directivas vigentes. Los apóstoles no tenían temor de citar a las leyes de pleito del Antiguo Testamento, a pesar de los abusos de los judaizantes (ver Hechos 15; Gá. 2). En 1 Timoteo 5:18 Pablo cita Deuteronomio 25:4 para confirmar la obligación sobre la Iglesia. "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar, pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla, y Digno es el obrero de su salario" (1 Tim. 5:17-18; cf. también 2 Cor. 6:14 y Deut. 22:10; Ro. 10:6-8; y Deut. 30: 11-13; Hechos 23:1-5 y Exodo 22:28; Lev. 19:15; Deut. 25:2).
D. La Conducta Cristiana es Basada Sobre la Obediencia de la Ley.
1. El amor es dado definición por la Ley. Siguiendo el ejemplo de Cristo ya notado arriba, los apóstoles definan el amor en términos de la Ley. Y el amor es la virtud cristiana más grande (1 Cor. 13:13). "El amor no hace mal ala prójimo; así que el cumplimiento de la Ley es el amor" (Ro. 13:10; ver también Mt. 22:36-40; Gá. 5:14).
2. Guardar los Mandamientos de Dios es Importante. Pablo enseña claramente la importancia de "guardar los mandamientos de Dios" cuando escribe, "La circuncisión nada significa, y la incircuncisión nada significa; lo que importa es guardar los mandamientos de Dios" (1 Cor. 7:19). Es por esto que él escribe en un capítulo más adelante, "vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar, sino que deben estar sujetas, como también la Ley lo dice" (1 Cor. 14:34). Juan está de acuerdo con Pablo. "En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo lo conozco, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él" (1 Jn. 2:3-4; cf. 5:3).
E. La Predicación del Evangelio Depende de la Ley de Dios.
1. La Ley convence del pecado, como hemos mostrado anteriormente (1 Jn. 3:4; Mt. 19: 16-24; Jn. 7:19; Hch. 7:53; Stg. 2:9). Sin la convicción del pecado no habría un acercamiento al Salvador en arrepentimiento para salvación. Sin el llamamiento al arrepentimiento no hay predicación del evangelio de Jesucristo.
2. Más aun, el juicio de Dios a los pecadores será basado sobre la Ley. "Entonces les declararé: Nunca os conocí. ¡Apartaos de mi, hacedores de maldad (los que practican la transgresión de la Ley)!" (Mt. 7:23; cf. 13:41; Ro. 2:12-15; Stg. 2:10-12). Los hombres serán juzgados sobre la base de un objetivo estándar: la Ley de Dios. Tal juicio determinará el grado de castigo que una persona recibe en el infierno (cf. Lucas 12:47; Ap. 20:12).
IV. LA EXTENSIÓN UNIVERSAL DE LA LEY DE DIOS
Muchas veces es discutido que la Ley de Moisés fue expresamente diseñada para el uso únicamente del pueblo de Israel del pacto antiguo. Su pertinencia fue exclusivamente para la nación especial de redención en un tiempo que precede al cristianismo.
Dispensacionalistas son inclinados a usar este argumento vigorosamente: "Las estipulaciones de Sinaí no fueron para las naciones en general sino para un pueblo bajo la gracia..... Siendo que las naciones alrededor de Israel no fueron llamadas a adoptar el Pacto de Moisés, parece evidente que las naciones paganas no serán juzgadas por la Ley de Moisés.
A. La Ética Teonómica y las Naciones. (Lo que sigue es una refutación al argumento de los dispensacionalistas).:
1. La objeción dispensacionalista confunde los mandamientos morales y la forma del pacto. Los mandamientos morales son distinguidos del sistema pacto en la cual se encuentran. Por ejemplo, en ambos el nuevo y el antiguo pacto, somos mandados amar al padre y la madre (cf. Deut. 5:16 y Ef. 6:2). ¡Esto no significa que el antiguo pacto y el nuevo pacto son lo mismo!
La forma del antiguo pacto, que incluyó el sistema de sacrificios y otros requisitos ceremoniales y fue establecida solamente con Israel, codificaba numerosos requisitos morales divinamente ordenados, que son mandamientos obligatorios perpetuos de Dios. Los requisitos morales inmutables pueden ser distinguidos de las estructuras históricas y redentoras mutables en que se encuentran. Mandamientos morales (que definan la justicia) son distinguidos de las leyes ceremoniales distintivas (que exponen la redención), como es evidente en el Antiguo Testamento mismo. Dios contraste lo moral y lo ceremonial cuando dice: "Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos" (Oseas 6:6).
En otras palabras, vemos lo mismo, "¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Mejor es obedecer que sacrificar; prestar atención mejor es que la grasa de los carneros" (1 Sam. 15:22).
David escribió:
"Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de salvación; cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza, porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios" (Salmo 51:14-17).
2. La Ley de Dios fue de Hecho Diseñada Para Servir de Modelo Para las Naciones.
"Guardadlos, pues y ponedlos por obra, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová, nuestro Dios, en todo cuanto pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta Ley que yo pongo hoy delante de vosotros?" (Deut. 4:6-8).
Esto es indicado en otras partes también, incluyendo 1 R. 10:1, 8-9; Is. 24: 5; 51:4; Sal. 2:9ss; 47:1-2; 94:10-12; 97: 1-2; 119:46, 118-119; Pro. 16:12; Ecl. 12:13. Dios no tiene un estándar doble de justicia (cf. Deut, 25:13-16; Lev.. 19:35-37).
3. Las naciones alrededor de Israel fueron juzgados muchas veces por transgredir a las leyes morales de Dios, pero nunca por transgredir el Pacto de Moisés como forma únicamente para Israel. Israel es advertido, mientras preparaba entrar a la Tierra:
"En ninguna de estas cosas os haréis impuros, pues en todas estas se ha corrompido las naciones que yo expulso de delante de vosotros, y también la tierra fue contaminada. Pero yo visito su maldad y la tierra vomitó a sus habitantes. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagáis ninguna de estas abominaciones, ni el natural ni el extranjero que habita entre vosotros (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada)" (Lev. 18: 24-27).
4. La Iglesia y el estado fueron separados en el Antiguo Testamento.
Dispensacionalistas acusan a los teonomistas de promocionar la "fusión de la Iglesia y el Estado" o entremezclar a las dos instituciones. Tal fusión, argumentan ellos, fue propio al lugar particular de Israel en la historia de redención, pero no a las naciones fuera de Israel. Lo que fallaron en reconocer es que los teonomistas no argumentan por tal unión de la Iglesia y el Estado. No hay tal unión en Israel en sí. Aunque había una relación estrecha entre la iglesia y el estado, ellos continúan como instituciones separadas. Había una distinción entre el gobernante civil, Moisés, y el sumo sacerdote, Aarón; entre las oficias del sacerdocio y del rey; entre el templo y el palacio (1 Sam. 13:11; 2 Cr. 19:5-11; 26:16-21). Argumentar por la normalidad de la Ley de Dios hoy día no es negar la validez de aquellas distinciones.
B. Las Personas de Todas las Naciones Están Bajo Obligación a la Ley de Dios Hoy Día.
1. Los escritos de Pablo son muy claras en confirmar esta afirmación.
"....aunque conocen el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican" Ro. 1:32.
Aquí Pablo no está limitando el juicio de Dios a ningún pecado en particular, sino que habla de la pecaminosidad compleja descrita en los versículos que preceden. Más adelante escribe:
"Todos los que sin la Ley han pecado, sin la Ley también perecerán; y todos los que bajo la Ley han pecado, por la Ley serán juzgados, pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley serán justificados. Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos aunque no tengan la Ley, son ley para si mismos, mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos" (Ro. 2:12-15).
2. Una declaración clara por Pablo se encuentra en Romanos 3:19. "Pero sabemos que todo lo que la Ley dice, lo dice a los que están bajo la Ley, para que todo boca se cierre y todo el mundo queda bajo el juicio de Dios" (cf. 12:19—13:10; 1 Tim. 1:8).
3. Todo esto se espera a la luz de la venida del Mesías, quien por medio de Su Iglesia enseñará a las naciones la Ley de Dios:
"Acontecerá que al final de los tiempos será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes; será exaltado sobre los collados y correrán a él todas las naciones. Vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob. El nos enseñará sus caminos y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén la palabra de Jehová" (Isaías 2:2-3).
CONCLUSIÓN
Debemos tener cuidado en comprender cómo se usan los términos. El cristiano que fomenta la obediencia a la Ley de Dios dentro de su sociedad no está violando ningún entendimiento bíblico de la separación de Iglesia y Estado. De hecho, es de desear que los creyentes enseñan tal separación—lo que significa que ninguna de estas instituciones debiera dominar a la otra en su capacidad oficial, y que ninguna denominación debiera ser establecida como la Iglesia del Estado. Sin embargo, "la separación de Iglesia y Estado" cuando el humanismo secular la usa como un lema para la neutralidad religiosa en la política gubernamental es un engaño y violación de la Ley de Dios. En cuanto a ese punto, nuestra lealtad no es a un eslogan ambiguo sino al Rey de reyes. "Sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso" (Ro. 3:4). Debemos ser fieles a los requisitos de la Escritura, incluso a la obligación del magistrado civil de acuerdo con la Ley de Dios, en lugar de los dictámenes populares de nuestra época. En pocas palabras, "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).
LOS BENEFICIOS PRÁCTICOS
DE LA ÉTICA TEONÓMICA
De manera de ilustrar la facutibilidad de la Ley de Dios (que ha sido expuesto como una obligación moral todavía vigente), voy a listar brevemente algunos de los beneficios integrados en la ética teonómica.
I. BENEFICIOS ESCRITURALES
Uno de los beneficios inmediatos de la teonomía es que somos recipientes de una Palabra de Dios intacta. La ética teonómica no se acerca a la Escritura con la presuposición que ciertas partes del Antiguo Testamento deben ser descartadas a menos que son citadas en el Nuevo Testamento. Más bien, solamente una palabra de Dios en la Escritura misma se permite que cualquier porción de la Escritura sea descartada.
Por ejemplo, el Libro de Hebreos claramente señala al sistema de sacrificios como no vigentes por cuanto su propósito de señalar a Cristo ya había sido cumplido. Para el adherente a la ética teonómica, la Biblia es dejada en tacto como la Palabra de Dios unificada que tiene relevancia en todo tiempo.
II. BENEFICIOS PÚBLICOS
Beneficios Generales
1. En el tímido acercamiento cristiano a la ética social, una Ley inmutable llega ser la base del orden social, en vez de antojos cambiantes de los legisladores, el humor del populacho, o la moda de los revolucionarios. La Ley de Dios es justicia inmutable. "Guardarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás" (Deut. 12:32).
Toda ley es necesariamente religiosa, porque toda ley es una expresión de la moralidad. Y la moralidad es basada sobre ideas de lo último y valor. Por su misma naturaleza lo último y valor son concepciones religiosas. La religión cristiana, siendo la verdad (como demostrado por la apologética correcta), provee una Palabra inerrante y autoritativa de justicia inmutable como el estándar de la moralidad social.
2. La prosperidad nacional abunda en términos solamente de una justicia definida por Dios, porque vivimos en un universo moral (Prov. 15:3). "La justicia engrandece a la nación; el pecado es afrenta de las naciones" (Prov. 14:35). Dios es soberano en Su administración providencial de los asuntos del mundo. Consecuentemente, los profetas pueden retratar poéticamente las nubes como el polvo de Sus pies (Nahúm 1:3-6). Job puede hablar de Dios como él que dirige a los rayos (Job 37:3). Él aún tiene contado el cabello que tenemos en nuestra cabeza y la vida y la muerte de un pajarillo (Mt. 10:29-30). Ciertamente, Él obra "todas las cosas según el designio de su voluntad" (Ef. 1:11). La historia tiene significado y propósito por Su involucramiento personal. Él ha ordenado que, culturalmente, la obediencia a la Ley determina los destinos nacionales a lo largo, Deuteronomio 28.
III. BENEFICIOS SOCIALES
Muchos beneficios sociales se acumulan de un acercamiento teonómico a la ley y orden. Aquí hay algunos ejemplos:
1. Le obliga al gobierno mantener pólices monetarios justos.
"No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica, ni tendrás en tu casa efa grande efa pequeño. Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da" (Deut. 25:13-15).
La Ley de Dios de esta manera prohíbe tres fenómenos monetarios contemporáneos que han contribuido pesadamente a la posición precaria económica de las naciones modernas: creación de monedas de papel (billetes), préstamos de los bancos sobre reservas que no tienen, el gasto de fundos adquiridos por préstamos.
2. Le provee una base moral para los oficiales gubernamentales elegidos.
"Dadme de entre vosotros, de vuestras tribus, hombres sabios, entendidos y expertos, para que yo los ponga como vuestros jefes. ..... Entonces tomé a los principales de vuestras tribus, hombres sabios y expertos, y los puse como jefes sobre vosotros, jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus. .... No hagáis distinción de persona en el juicio: tanto al pequeño como al grande oiréis. No tentréis temor de ninguno, porque el juicio es de Dios. La causa que os sea difícil, la traeréis a mí, y yo la oiré" (Deut. 1:13, 15, 17).
3. Le prohíbe el cobro de impuestos excesivo y abusivo de los ricos. "Ni el rico dará más ni el pobre dará menos del medio siclo, cuando den la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas" (Exodo 30:15). El comunismo (socialismo) castiga a los ricos—y los pobres, como se ha mostrado claramente en la ya desaparecida Unión Soviética. La Ley de Dios protege los derechos de ambos, los ricos y los pobres.
4. Le demanda la abolición del sistema de prisión y el establecimiento de un sistema de restitución justa.
"Cuando alguien robe un buey o una oveja, y los degüelle o los venda, por el buey pagará cinco bueyes, y por la oveja, cuatro ovejas. Si el ladrón, sorprendido forzando una casa, es herido y muere, el que lo hirió no será culpable de su muerte. Pero si es de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará completa restitución; si no tiene con qué, será vendido para pagar lo robado. Si lo robado, sea buey, asno u oveja, es hallado vivo en sus manos, pagará el doble" (Ex. 22:1-4).
Un sistema de restitución justa eliminaría el sustento de los criminales por los que pagan impuestos, limpiaría la sociedad de la cultivación y entrenamiento de criminales, y reembolsar con justicia a los victimas del crimen.
5. Un acercamiento teomónico también prohíbe la liberación, perdón, o libertad condicional de homicidas requiriendo su ejecución.
"Pero si hay alguien que aborrece a su prójimo y lo acecha, se levanta contra él, lo hiere de muerte y muere, y luego huye a alguna de estas ciudades, entonces los ancianos de su ciudad mandarán a sacarlo de allí y lo entregarán en manos del vengador de la sangre, para que muera. No le compadecerás; así extirparás de Israel todo derramamiento de sangre inocente, y te irá bien" (Deut. 19:11-13).
6. Le prohíbe la contaminación industrial que destruye el valor de la propiedad. "Cuando se prenda fuego, y al quemar espinos se quema también mieses amontonadas o en pie, o un campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado" (Ex. 22:6).
7. Le castiga demandas maliciosas, frívolas de mala práctica.
"Cuando se levante un testigo falso contra alguien, para testificar contra él, entonces los dos litigantes se presentarán delante de Jehová y delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en aquellos días. Los jueces investigarán bien, y si aquel testigo resulta falso y ha acusado falsamente a su hermano, entonces haréis con él como él pensó hacer con su hermano. Así extirparás el mal de en medio de ti. Los que queden, cuando lo sepan, temerán y no volverán a cometer más una maldad semejante en medio de ti. No lo compadecerás: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano y pie por pie. (Duet. 19: 16-21).
8. Le prohíbe el derecho del aborto.
"Si algunos riñen y hieren a una mujer embarazada, y esta aborta, pero sin causarle ningún otro daño, serán penados conforme a lo que les imponga el marido de la mujer y juzguen los jueces. Pero si le causan otro daño, entonces pagarás vida por vida.
El aborto no es solamente un pecado, sino es un crimen, y ciertamente un crimen capital.
IV. BENEFICIOS PERSONALES
1. La Ley de Dios bosqueja la conducta moral específica, eliminando la adivinación de la conducta moral. "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105). El cristiano no debe ser uno que anda a tientas en las tinieblas, sino debe ser uno que anda en la luz, (1 Juan 1:7).
2. Nos obliga tratar con respecto aún a nuestros enemigos personales. "Si encuentras el buey de tu enemigo o su asno extraviado, regresa a llevárselo. Si ves al asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿lo dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo" (Ex. 23:4-5). La venganza personal es reducida y la estabilidad fortalecida cuando la Ley de Dios es mantenida en alta estima.
3. Nos obliga amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. "No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová" (Lev. 19:18).
4. Nos obliga asegurar la seguridad de huéspedes en nuestra propiedad. "Cuando edifiques una casa nueva, harás pretil a tu terrado; así evitarás que caiga sobre tu casa la culpa de la sangre, si de él se cae alguien" (Deut. 22:8: ver también Ex. 21:33-34).
5. Nos obliga a la remuneración económica completa a aquellos a quienes causamos daño. "Además, si algunos riñen, y uno hiere a su prójimo con piedra o con el puño, y este no muere, sino que después de guardar cama se levanta y anda por fuera, apoyado en su bastón, entonces será absuelto el que lo hirió; solamente le pagará por lo que estuvo sin trabajar, y hará que lo curen" (Ex. 21:18-19).
6. Nos prohíbe prestar dinero con interés a una persona necesitada. "Cuando prestes dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como usurero ni le cobrarás intereses. Si tomas en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo devolverás, porque solo eso es su abrigo, el vestido para cubrir su cuerpo. ¿Con qué dormirá? Y cuando él clame a mí, yo le oiré, porque soy misericordioso" (Ex. 22:25-27).
Estos son solamente algunos de aquellos principios que encontramos en la Escritura que deben ser puestos en la práctica por aquellos quienes reconocen a la teonomía como vigente en su vida. Esto se llama "Ética Cristiana"; la conducta de aquel que es "como Cristo."
¡A DIOS LA GLORIA!
RVDO. WILLIAM H. FARR
IGLESIA PRESBITERIANA REFORMADA CALCEDON
BUENA FE, LOS RÍOS, ECUADOR
RVDO. WILLIAM H. FARR
IGLESIA PRESBITERIANA REFORMADA CALCEDON
BUENA FE, LOS RÍOS, ECUADOR